Mostrando entradas con la etiqueta miércoles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miércoles. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de marzo de 2014

Hace 25 años

¡Cómo pasa el tiempo!, ¡quién nos ha visto y quién nos ve¡

miércoles, 19 de marzo de 2014

2014

La primera entrada de este año en Fuentes de Información coincide con el día de San José. Muchas felicididad  a todos y todas: José, Josefina, Pepa, Pepe, Pepito, etc. Feliz día y suerte.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Siempre leyendo

Con esto de las nuevas tecnologías parece que todo lo que no sea internet o medios on line es algo así como del siglo pasado. Tengo un lector de libros y leo mejor y mucho más rapido que en un libro convencional, pero eso no quita que el leer en papel no sea un gustazo. Ambas modalidades son perfectamente compatibles y llevaderas entre si. Lo que de verdad importa es que el  hábito de la lectura sea una práctica habitual, además, no hay nada mejor que un buen misterio para olvidar las preocupaciones y sinsabores del día a día.

miércoles, 17 de abril de 2013

Pasito a pasito

Ayer comentaba lo difícil que puede llegar a ser inscribirse en una oferta de empleo. Al menos aquí en España. Pero la emoción de verdad llega cuando nos llaman para la entrevista personal, esto es, alguien ha leido nuestro currículum y le ha parecido lo suficientemente interesante como para llamarnos y conocernos. Se ha escrito mucho sobre como comportarse en una entrevista de trabajo, hay comportamientos básicos, es decir, si usted no esta de acuerdo con lo siguiente que voy a escribir, hágaselo mirar, porque está usted equivocado, y perdone; en una entrevista de trabajo nunca jamás se debe: fumar, mascar chicle o tutear al entrevistador......¡ojo! al menos que el entrevistador nos tutee a nosotros, entonces sí debemos tutearle, para empezar estos tres pasitos son fundamentales. Y mañana si Dios quiere e internet acompaña más.

miércoles, 3 de abril de 2013

Efectos especiales y guión

Manteniendo siempre a los libros de texto como herramienta indispensable para fomentar el aprendizaje, el cine, ese estupendo Séptimo Arte, ayuda y ameniza también el aprendizaje a lo largo de toda nuestra vida: desde la infancia hasta más allá de la jubilación.
Soy de la generación de Sonrisas y lágrimas (The sound of music) la historia vista desde un punto de vista americano, pero a fin de cuentas historia, de Mary Poppins tan british y tan deliciosa, es imaginación al poder cien por cien, de Chitty Chitty Bang Bang, más imaginación y más música y más amor y aventuras. Me considero también de la generación de E.T. y del señor Spielberg, que aunque a veces se toma algunas licencias históricas, no deja por ello de ser un genio, La lista de Schindler, es la obra de un genio, en blando y negro y vaya lección de historia. Todas las películas que he mencionado, salvo error u omisión han usado, en mayor o menor grado, los efectos especiales en su metraje. Ojo, considero efecto especial (¿han dirigido ustedes alguna vez una película?, cuando van los dos actores en el coche y hay que filmarlos como si pareciera que realmente van en el coche, cuando en realidad están parados dentro de un coche parado. Pero son películas con guión, con un argumento que seguir, con el que ries, lloras, te enfadas o te emocionas. Ahora, en este siglo veintiuno, vivimos en la era de los efectos especiales, todo es efecto especial, no nos enseñan nada, no aprendemos nada. Para terminar otra lección de historia, también la dan los americanos, pero también les toco a ellos vivirla en papel protagonista: Pearl Harbor,  con efectos especiales y guión.

miércoles, 27 de marzo de 2013

En el Paseo Marítimo. Capítulo 3


16 de Enero de 2000.

Los subinspectores Rogelio Núñez y María Vales pertenecían a la comisaría de Méndez Núñez, en donde prestaban sus servicios desde hacía cinco años. Les habían asignado el homicidio del Paseo. Entre los dos sumaban treinta casos de homicidios resueltos, formaban  un equipo compenetrado y ágil, perseverancia ante los obstáculos, astucia en la dificultad, infatigable tesón y el principio básico establecido por Rogelio Núñez: todo crimen tiene una autor, era su principal mandamiento. Ninguno de los dos era universitario. A la subinspectora Vales nunca le habían atraído los libros. Cuando finalizo COU, se marchó a trabajar un año a Irlanda como niñera, a la vez que asistía a clases de lengua inglesa. El año siguiente lo pasó en París con igual trabajo y estudios en francés. Dos meses antes de abandonar Francia, decidió ser lo que siempre había querido: policía. Aprobó las oposiciones con el número uno. Rogelio Núñez había sido su primer compañero y hasta la fecha el único. Al principio ella se había sentido desbordada por la personalidad de él. Núñez no se caracterizaba ni por su simpatía ni por su buen carácter. No obstante, en pocas semanas, supo que su compañero no sabía ser de otra manera y aparte de considerarlo un excelente policía, era también un amigo.
- No ha habido ninguna denuncia por desaparición - Núñez consultaba el parte de las últimas veinticuatro horas de personas desaparecidas, una foto del muerto estaba al lado - al  menos que encaje con este, es posible que todavía no lo hayan  denunciado, el individuo no llevaba documentación, para variar, ni ningún objeto personal que nos diga algo sobre él.
- Con Dolores Hernández hemos quedado  a las doce, en su casa, el hombre, antes de morir, dijo, según ella "Carlos", aunque puede que no lo dijera y dijera otra cosa, la mujer estaba en un estado de nervios agudo cuando  la encontró el municipal. Según los médicos que la atendieron, cuando supo que el hombre había muerto debido a dos disparos, sufrió otro ataque y tuvieron que sedarla. Ella no tiene antecedentes, no tiene nada que llame la atención en su vida, es de  lo más normal, no parece que tenga objeto que quiera ocultar algo - Vales releía el informe sobre Dolores, en donde constaba que era huérfana de padre y madre, no tenía hermanos ni hijos ni estaba casada ni lo había estado. Tenía treinta y tres años y era propietaria de varios inmuebles en la ciudad, heredados de su familia, vivía de ellos. Dos abogados de renombre y dos reputados ciudadanos - uno empresario y otro médico -, los  primeros asesores legales de la familia de Dolores desde hacía treinta años y los segundos amigos personales, avalaban su solvencia económica e integridad moral. Valerio Somoza, el abogado de más edad, fue el que, una vez que habló con Dolores por teléfono, en presencia de Núñez y Vales, había concertado la hora de la visita en casa de su cliente, indicándoles a los dos policías que el, como abogado y amigo, debía y quería estar presente durante la visita.
- Bueno - Núñez se levantó, metiéndose su teléfono móvil en el bolsillo del gastado pantalón vaquero, la cazadora de cuero estaba también gastada por el uso, el cuello de borrego había quedado un poco antiguo, pero a él esa cazadora, que llevaba siempre, sin importarle la estación del año o la temperatura exterior o interior, le parecía cómoda. El jersey de cuello alto, color azul claro, hacía que sus ojos adquirieran un espectacular  tono azul celeste,  no se había afeitado desde hacía dos días, lo pelillos rubios de su incipiente barba, proporcionaban un toque atractivo a su hosco semblante, que sin ser poco agraciado, era adusto y malhumorado. Sí Vales no supiera que Núñez odiaba las peluquerías y que invertía lo indispensable en ellas, podría pensar que su cabello rubio, amarillo absoluto, era consecuencia de varias sesiones de teñidos especializados. Esta temporada no se peinaba con  frecuencia, llegando su melena por encima de los hombros, nunca se ponía coleta, no se lo tocaba con las manos para quitárselo de delante de la cara, simplemente movía la cabeza hacía atrás de una manera tan natural que a Vales ya le parecía normal - Vamos ya, son las once y media, te invito a un café de camino, si apuramos un poco, podemos ir sin coche.
Núñez y Vales estuvieron con Dolores durante una hora. Valerio Somoza, el abogado, estuvo presente durante la reunión, interviniendo esporádicamente. Rogelio Núñez conocía al abogado, una prima suya había sido cliente de él y otro compañero de la comisaría también, tanto una como el otro, se deshacían en elogios para con el abogado, alabando no sólo su buen hacer profesional, sino su extraordinaria valía como persona.
El hombre del Paseo Marítimo no había sido identificado, al menos de momento. La descripción de Dolores del supuesto acompañante era muy vaga, sin tan siquiera saber si era hombre o mujer. El nombre de Carlos, si era esto lo que había dicho el hombre antes de morir, no suponía ninguna pista, podría ser el suyo; el del presunto acompañante asesino o de cualquier otra persona. Era en lo único que Dolores se mantenía firme - él dijo "Carlos", me miró a los ojos y lo dijo con verdadera angustia, creo que trataba de advertirme sobre esa persona, eso pudiera significar que el otro era un hombre, pero yo no estoy segura de que fuera un hombre, realmente de lo único que estoy segura es de lo que le oí decir, dijo "Carlos"- . Dolores se encontraba muy tranquila, había dormido profundamente y descansado. Además, teniendo a Valerio a su lado, la seguridad era total. Los policías eran un hombre y una mujer muy agradables y educados.  El policía tenía una aspecto un poco extraño para ser policía, pero sus modales eran los de una persona educada. La subinspectora debía de tener la edad , más o menos, de la propia Dolores, y apenas habló. Tomaba notas en un pequeño cuaderno de tapas negras y observaba. El traje de chaqueta gris que llevaba y el abrigo de igual color no le daban aspecto de policía. Tenía unas piernas largas y bonitas, luciendo especialmente con los altos tacones de sus zapatos negros. Su pelo negro azabache lo llevaba recogido en una especie de moño a la altura de su cuello, apenas llevaba maquillaje y con sus gafas de fina montura dorada enmarcando unos ojos grandes y castaños,  parecía una eficiente secretaria.
- Siento no poder ayudarles más - Dolores se sentía estúpida - pero no vi nada más, el hombre no dijo nada más - la subinspectora no dijo nada, pero el otro policía le dedicó una amplia sonrisa, dejando ver una buena dentadura, sino muy colocada, si aceptable. - No se preocupe, señora - Vales había guardado ya su libretita y ahora sonreía, el hombre seguía  llevando la voz cantante - nos ha ayudado usted mucho - Dolores hubiera deseado que el policía municipal que acudió en su ayuda en el Paseo Marítimo hubiera accedido a su petición de acudir a la reunión o interrogatorio, como él mismo había definido la visita de la pareja de policías nacionales, o no pudo o no quiso, pensó, de todas maneras lo podría localizar, conocía su nombre.
Antes de irse, Valerio le aconsejó que guardará reposo durante todo el resto del día, había pasado por  una experiencia desagradable y debía descansar. A él lo podría localizar en todo momento en su teléfono móvil y Mari estaba en casa, en cualquier momento cualquiera de los dos tardarían minutos en llegar a casa de Dolores para cualquier cosa que necesitase.
Lo primero que hizo, una vez sola, fue arreglarse para salir a la calle. Era ya la una de la tarde y comería tarde, no tenía mucho apetito. Unos zapatos sin tacón y de suela de goma, cómodos eran sus preferidos. Mientras se arreglaba, Xenia permanecía tumbada mirándola de reojo, con las orejas inclinadas hacía ambos lados, de vez en cuando entornaba los ojos, mitad por sueño, mitad por aburrimiento, sabía que Dolores podía tardar mucho en salir de esa habitación. Una vez lista y a la vez que salía del vestidor le dijo una de las palabras que más le gustaban - ¡guapa! - inmediatamente se levantó y puso las orejas derechas y alerta - nos vamos a la calle - comenzó a agitarse nerviosa, subiendo y bajando las orejas - !nos vamos  a la calle, mi reina¡ - Dolores se había agachado para poder acariciarla y abrazarla. Había adoptado a Xenia diez años antes, cuando era una cachorra asustada y desconfiada de dos meses. Era una perra bóxer leonada;  hija y nieta de campeones; inscrita en el Libro de Orígenes Español; sus medidas eran tan  perfectas como su carácter, ella había sido la mejor terapia para superar la muerte de su padre La necesidad que tenía el animal de salir a dar sus largos paseos y veloces carreras por el campo o la playa, ayudaron a Dolores a llevar el dolor y la pena. Era una perra lista, la gente decía que no se podía llamar a un perro "inteligente", aunque para Dolores, Xenia lo era mucho. Desde cachorra, había hablado con ella como si fuera un niño. Cuando la parvovirosis  mantuvo a la bóxer al borde la muerte y a Dolores sin pegar ojo durante semanas, un nexo irrompible se estableció entre ella  y el animal. La recuperación había sido interminable, su ahora musculoso cuerpo, había quedado convertido en un montón de huesos recubiertos de un manto color caoba. Apenas comía, pero el suero aplicado los días anteriores, parecieron dotar a la perra de una fuerza extraordinaria. Sus ojos siempre se mantuvieron brillantemente vivos; su actividad frenética; ladraba con autoridad a todos los perros que tenían la osadía de pasar o pasear en "su" calle o "su" plaza; con los otros canes amigos, compañeros de juegos, corría sin descanso, Dolores temió durante muchos meses que todo su delgado cuerpo fuera a romperse en una de esas alocadas carreras.
El color leonado del cuerpo de Xenia adquiría una intensidad mayor con al claridad del día. Sus patas eran blancas, al igual que el pecho y las dos manchas que tenía sobre el cuello, una grande y otra pequeña, unidas ambas por un vértice. Su nariz, chatísima, con una leve mancha casi blanca, le daba ese aspecto feroz que tiene el bóxer,  la eterna cara de mal genio, el morro negro y suave, las mandíbulas fuertes.
El arnés azul y la correa haciendo juego, fibrosa, con paso elegante y las orejas muy derechas. Era una perra preciosa. Xenia tenía muchos admiradores y como era una perra muy cariñosa, no era raro que cuando salían de paseo,  tuvieran que parar en varias ocasiones para recibir las caricias o los piropos pertinentes. Dolores dio un último achuchón al suave morro de su perra y salieron, camino del Paseo Marítimo, en dirección a la Fuente de los Regatistas.

miércoles, 20 de marzo de 2013

De olvidos y recuerdos

Ayer fue San José, San Pepito para los amigos, felicidades a todos y todas, feliz día de santo. ¿Recuerdan cuando era festivo tal día como ayer?, la verdad es que lo han hecho y deshecho festivo tantas veces que es difícil recordar cuando fue la última vez que lo fue.
En fin, que lo mejor es adaptarse a los tiempos y vivirlos con alegría.

miércoles, 6 de marzo de 2013

miércoles, 27 de febrero de 2013

Los tiempos vuelan

Parece mentira pero ya es casi febrero y parece que fue ayer cuando despedíamos al año doce y dábamos la bien venida al trece. Es un tópico, una frase recurrente esta de el tiempo pasa que es un barbaridad, pues si, pero es verdad. 
Vamos a no dejarnos acongojar y hagamos todo aquello que debemos, queremos o podemos, pero claro, respetando al prójimo y sin avasallar. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

La mitad de la mitad

Es complicado esto de cumplir en tu trabajo y ser el mejor o uno de los mejores, y si además trabajas en el sector de los medios de comunicación - prensa, radio, televisión - lo tienes todavía más difícil.
Me explico.
En los últimos días, ha habido una noticia que ha acaparado portadas en un periódico nacional - no diré ni que periódico ni que noticia -, día tras día la noticia va aumentando páginas  en el periódico. Por una de esas casualidades de la vida la noticia en cuestión aparece contrastada y verificada por otra fuente. Esta información contrastada y verificada dista mucho de parecerse a la  noticia aparecida en el periódico en cuestión.
Supongo que los protagonistas implicados en esta noticia deben de estar horrorizados, ya que para bien o para mal están en boca de todo el mundo, ¿se lo pueden imaginar?, ¿y si los protagonistas fueran ustedes?. Imagínense por un momento que aparecen sus nombres en la prensa relacionados con una noticia que no es verdad, y así durante días. 
Para curarnos es salud lo mejor es creernos la mitad de la mitad de lo que aparece en los medios de comunicación, y fíjense, si hasta es difícil que acierten con la programación de la televisión, aunque claro, después dicen que fueron los de la tele que cambiaron la programación en el último momento. Siempre hay una excusa.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La salita de espera

Estaba el otro día esperando mi turno en una salita de espera muy cuca, con televisión, periódicos y revistas varios. En la televisión zapeé hasta encontrar un programa en donde emitían diferentes videos relativos a los animales, cosas curiosas y vivencias en general. Después hube de tomar una decisión: leo un periódico o leo una revista del mundo rosa. Tardé menos de un minuto en elegir la revista, en donde para mi deleite puede ver magníficas casas, bellos y bellas humanos pasándolo bien, disfrutando de lo lindo, en fin un oasis de paz y alegria. Estaba sumida en un mundo feliz, cuando me toco el turno y hube de dejar de leer la revista y volver al mundo real.
Siempre leo la prensa por la mañana, hay que saber que pasa tanto en casa como fuera. Y se que  no soy la única cuando digo que  leo también las esquelas, no es ser ni macabro ni pesimista, es ser práctico, cuando alguien se muere, los familiares suelen quedan algo perjudicados y es agradable ver a una cara conocida durante las horas de duelo, desgraciadamente, lo digo por experiencia.
Pero el momento tremendo viene cuando se lee el resto de secciones del periódico, ya no sabe uno por donde leer, todo son desgracias, tensiones y juego sucio. En todas las secciones. Visto lo visto, y una vez que se ha visto la portada del periódico elegido, hay que abrirlo y buscar los anuncios de publicidad, estos suelen ser al menos no tristes o  no demoledores, seguidamente busque la sección de cine y televisión junto con la sección del mundo rosa, para terminar vaya a la sección en donde están los crucigramas, dameros, sopas de letras y sudokus. Hágalos todos. Perdón, olvidaba a  las isobaras, a las  borrascas y a los  anticiclones en la sección del tiempo. Hoy, en el noroeste peninsular hace mucho, mucho viento. Tengan cuidado y suerte.